
A veces somos humo, bruma, quimera... y se agradecen las claridades que nos aportan los demás. El sol de una sonrisa, la linterna encendida de un razonamiento, o las bengalas de los sentimientos, nos recuerdan que los otros están ahí.
Cada día, me gusta saberte, igual que me gusta descubrir que de nuevo, amanece.
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